Cómo hacer el Ramadán correctamente: no es solo dejar de comer
El verdadero ayuno de Ramadán va más allá de abstenerse de comida y bebida. Aprende qué invalida la recompensa del ayuno y cómo recibir este mes con alegría.
«بِسْمِ اللَّهِ الرَّحْمَٰنِ الرَّحِيمِ»
En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.
# El Hadiz
El Profeta ﷺ (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
«مَنْ لَمْ يَدَعْ قَوْلَ الزُّورِ وَالعَمَلَ بِهِ وَالجَهْلَ، فَلَيْسَ لِلَّهِ حَاجَةٌ فِي أَنْ يَدَعَ طَعَامَهُ وَشَرَابَهُ»
“Quien no abandone el falso testimonio, ni el obrar conforme a él, ni la ignorancia, Allah no tiene necesidad de que deje su comida ni su bebida.”
● رواه البخاري (narrado por Al-Bujari)
# El ayuno que Allah no acepta
Hay quienes pasan el Ramadán en salidas y paseos durante el día. Y por la noche, películas, canales satelitales, redes sociales, murmuración, chismorreo, rumores, calumnias y habladurías.
Esta persona ayuna de comida y bebida, pero no ayuna de lo que realmente importa. Su lengua sigue en el pecado, sus ojos siguen en lo prohibido, y su tiempo se gasta en lo que no le beneficia ni en esta vida ni en la otra.
El Profeta ﷺ dejó claro: Allah no necesita que esta persona deje de comer. El ayuno sin reforma del comportamiento es una forma vacía, un cuerpo sin alma.
# El ayuno es una escuela
El ayuno no se trata solo de que te abstengas de la comida y la bebida: eso es fácil.
El ayuno educa al alma en algo más grande que eso. Es una escuela que entrena al creyente en la paciencia, el autocontrol, la vigilancia de la lengua y la purificación de las intenciones. El que entiende esto aprovecha Ramadán para salir mejor de lo que entró: con menos pecados, mejores hábitos y un corazón más cercano a Allah.
# Recibe Ramadán con alegría
Es importante que el musulmán sienta felicidad y júbilo al recibir este grandioso mes. Que no se oprima su pecho, ni se le hagan largos sus días, ni se canse de su ayuno, ni de su oración nocturna.
Y que tampoco se llene de hastío y angustia, como viven algunas personas, como si Ramadán fuera una montaña que oprime su pecho, que Allah nos proteja de ello.
Ramadán es un regalo de Allah: un mes donde las puertas del Paraíso se abren, las puertas del Fuego se cierran y los demonios son encadenados. El creyente que comprende esto lo recibe con gratitud, no con pesadez.
Que Allah nos conceda un Ramadán aceptado, que purifique nuestros corazones y nos haga de aquellos cuyo ayuno es verdadero en forma y en esencia.
«اللَّهُمَّ بَلِّغْنَا رَمَضَانَ»
“Oh Allah, permítenos alcanzar Ramadán.”